100% Mexicanas: Niñeras a Domicilio / Elsa Lever M.
Trabaja las 24 horas del día, los 365 días del año, sobre todo fines de semana, días festivos y temporada de vacaciones. Puericultista y psicóloga, su vida está dedicada al cuidado de la infancia, su tiempo libre -que no es mucho- es para sus cuatro hijos y esposo, y para continuar preparándose profesionalmente; su oficio: niñera.
Ella es Martha Torres Pérez, quien trabaja en Niñeras a Domicilio, único servicio de este tipo anunciado en la Sección Amarilla. Acompañda de su familia y otras niñeras, Martha Torres recibió a una servidora en su hogar -desde donde organiza esta actividad- para adentrarnos en las satisfacciones y sinsabores del oficio.
Ser niñera -nos dice- significa cuidar al niño, a la niña, en el sentido amplio de la palabra: observar y prevenir su salud, su desarrollo, motricidad, motivarlos en su dinámica familiar y vida académica. "Estamos completamente en alerta de los chiquitos", desde alimentarlos, atenderlos, apoyarlos en tareas, jugar con ellos, contarles cuentos, ver videos bajo supervisión hasta platicar y jugar rudo con los más grandes.
Sin embargo, desde su punto de vista en México no existen las condiciones sociales, económicas ni legales que permitan una cultura de cuidado infantil profesional, pues el mexicano no acude con alguien especializado, sino se auxilia del mismo servicio doméstico, familiares o amistades; la situación financiera de las familias no facilita el desembolso que requiere este servicio y la actividad de la niñera no está regulada; "se ve una limitada, muy desvalorizada en el trabajo".
"La sociedad todavía nos tiene en el anonimato", comenta la entrevistada. "Hay familias que nos estiman bien, que nos...
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Ser niñera -nos dice- significa cuidar al niño, a la niña, en el sentido amplio de la palabra: observar y prevenir su salud, su desarrollo, motricidad, motivarlos en su dinámica familiar y vida académica. "Estamos completamente en alerta de los chiquitos", desde alimentarlos, atenderlos, apoyarlos en tareas, jugar con ellos, contarles cuentos, ver videos bajo supervisión hasta platicar y jugar rudo con los más grandes.
Sin embargo, desde su punto de vista en México no existen las condiciones sociales, económicas ni legales que permitan una cultura de cuidado infantil profesional, pues el mexicano no acude con alguien especializado, sino se auxilia del mismo servicio doméstico, familiares o amistades; la situación financiera de las familias no facilita el desembolso que requiere este servicio y la actividad de la niñera no está regulada; "se ve una limitada, muy desvalorizada en el trabajo".
"La sociedad todavía nos tiene en el anonimato", comenta la entrevistada. "Hay familias que nos estiman bien, que nos...
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Cafentina Submarino, en Xalapa, Veracruz
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Sorbos
Por Elsa Lever M.
Diáfana y débil, Maricruz le dio un sorbo a la noche. Le supo a tristeza, a soledad; le supo a dolor y a muerte. Caminó sin rumbo, pero sí con cierto destino, pues no sabía a dónde iba pero estaba segura de a dónde no quería ir. Y ese lugar era su casa —enclavada en el municipio El Desconsuelo, en la colonia de la Inconformidad—, el hogar que hacía tiempo había dejado de serlo, al menos para ella.
Cruzó la avenida El Fastidio, casi corriendo. Muchos accidentes se habían suscitado sobre el asfalto últimamente y no quiso ser parte de las estadísticas. Incluso se enteró del último, con lujo de detalles, porque era su vecina la que se suicidó ahí, en esa avenida.
Cuando llegó a la banqueta, Maricruz se detuvo y miró hacia atrás. Otras personas se quedaron en el intento de cruzarla, pues el pánico las atrapó. Tendrían que esperar otra ocasión, otro momento, pero ella ya estaba del otro lado. Dio otro sorbo a la noche. Continuaba el mismo sabor pero alcanzó a percibir otro ingrediente, que le supo a certeza, a seguridad.
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