Seis razones fundamentales por las que el feminismo no es lo mismo que "el machismo pero al revés"
Por Elsa Lever M.Periodista con Maestría en Comunicación por la FCPyS de la UNAM, diplomada en Género por el PUEG de la UNAM, y en Feminismo por el CEIICH de la UNAM. Directora de http://www.mujeresnet.info/
Ultimamente he escuchado tantos comentarios sobre un feminismo malentendido, surgidos tanto de mentes y bocas masculinas como femeninas, que no he podido evitar la tentación de aclararlo. Hace tiempo escribí un artículo al respecto, pero ahí les va otra vez, más cortito.
El feminismo no es lo mismo que "el machismo pero al revés", porque el feminismo es un movimiento social, es filosofía, posee una ética, es una propuesta política, es epistemología, y es metodología, además de ser acción cotidiana y activismo.
1.- Es un movimiento social: Emancipatorio y reivindicatorio de los derechos de las mujeres, necesario y vigente aún porque no todas (quizá ninguna aún del todo) podemos disfrutar de ellos, ni en la misma medida ni de la misma forma. Por supuesto, como todo movimiento, posee demandas propias y propuestas.
2.- Es filosofía: Dado que está sustentado en la voluntad de erradicar cualquier tipo de opresión, y en la construcción de modos de vida alternativos, se da a la tarea de hacer una revisión crítica de la historia de las ideas y de los discursos filosóficos discriminatorios, sexistas y misóginos más potentes.
3.- Es ética: El feminismo cuenta con una ética, porque está basado en el respeto a la integridad humana y la ética representa siempre una elección consciente.
4.- Es política: Porque propone y lucha por el ejercicio de las libertades y el acceso pleno a la dignidad humana. Porque, además, tiene que ver con la construcción de poderes, pero no poderes de dominación sino libertarios.
5.- Es epistemología: Debido a que el feminismo ha tomado a las mujeres tanto como objetos que como sujetos de investigación, hay una producción de conocimiento útil a las mujeres y a la sociedad en general.
6.- Es metodología: Porque elabora procedimientos para conocer, ya sean cuantitativos o cualitativos, sobre todo estos últimos, ya que se rescata el carácter histórico del ser humano, lo que sucede en su contexto y sus circunstancias.
Creo que todo esto está muy lejano de ser el antónimo de machismo al que le ha dado a mucha gente por encasillar al feminismo. En el feminismo cuando hablamos de igualdad nos referimos a la igualdad de oportunidades, de acceso, de justicia. Sabemos que mujeres y hombres somos diferentes no sólo biológicamente, también culturalmente porque tenemos experiencias diferentes desde nuestro ser mujero nuestro ser hombre. No habitamos el mundo de la misma manera y mucho menos lo interpretamos igual porque hemos nacido con procesos corporales diferentes y hemos tenido una educación basada en la diferencia sexual.
En el feminismo estamos personas de toda edad, raza, clase, sexo, nacionalidad, etc. También hay caracteres y actitudes de todo tipo, y discusiones, enfrentamientos, debates y alianzas como en todo movimiento social. Somos seres humanos y como tales participamos con todo lo que nos hace serlo.
Déjenme invitarles, mujeres y hombres, a que vean al feminismo como la propuesta alternativa, cultural, social y política, para construir el cambio real en las relaciones entre los géneros, ese cambio basado en el respeto, la equidad y la justicia.
Etiquetas: Columna
2 Comentarios:
- At 14/9/09, Ramón nos comenta que...
-
Vale, además, mutuamente complementarios y solidarios; es darles el lugar que la dignidad de ser humanas les demanda, como para cualquier otro ser humano.
No se trata de individualismos exclusivos o exclusivistas.
Se trata de reconocerse parte de la totalidad, que aspira a su propio progreso, junto con el de los demás.
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Sorbos
Por Elsa Lever M.
Diáfana y débil, Maricruz le dio un sorbo a la noche. Le supo a tristeza, a soledad; le supo a dolor y a muerte. Caminó sin rumbo, pero sí con cierto destino, pues no sabía a dónde iba pero estaba segura de a dónde no quería ir. Y ese lugar era su casa —enclavada en el municipio El Desconsuelo, en la colonia de la Inconformidad—, el hogar que hacía tiempo había dejado de serlo, al menos para ella.
Cruzó la avenida El Fastidio, casi corriendo. Muchos accidentes se habían suscitado sobre el asfalto últimamente y no quiso ser parte de las estadísticas. Incluso se enteró del último, con lujo de detalles, porque era su vecina la que se suicidó ahí, en esa avenida.
Cuando llegó a la banqueta, Maricruz se detuvo y miró hacia atrás. Otras personas se quedaron en el intento de cruzarla, pues el pánico las atrapó. Tendrían que esperar otra ocasión, otro momento, pero ella ya estaba del otro lado. Dio otro sorbo a la noche. Continuaba el mismo sabor pero alcanzó a percibir otro ingrediente, que le supo a certeza, a seguridad.
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